¨ La Declaración de Derechos del hombre y del ciudadano (26 de agosto de 1789)
Los representantes del pueblo francés, constituidos en asamblea nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre, son las únicas causas de las desgracias publicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre, algunos de sus artículos son:
Art. 1.- Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales solo pueden estar fundadas en la utilidad común.
Art. 2.- Estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.
Art. 3.- El principio de toda soberanía reside esencialmente en la nación.
Art. 11.- La libre comunicación de pensamiento y opiniones es unos de los derecho a mas preciados del hombre.
¨ La muerte de luis XVI
El 20 de enero comunican a luis XVI en el temple, la sentencia de muerte en el plazo de 24 horas. El rey, con voz tranquila y pausada, sin dilatar en menor signo de miedo o de angustia, redacta poco a poco, con escalofriante serenidad, una carta, dirigida al dirigente de la Convención en la que solicita despedirse de su familia y los auxilios espirituales de su confesor…
Media hora después, almuerza con buen apetito, como de costumbre y únicamente protesta irritado cuando le dicen que el ayuntamiento a suprimido los cuchillitos de mesa por temor a un suicidio. ¿Me creen tan cobarde que atente contra mi vida? Soy inocente y moriré sin temor…
Luis XVI, marcha a las habitaciones de Maria Antonieta para despedirse de ella y su hijo.
Maria Antonieta y el delfín sollozan entre los brazos de luis XVI que gracias a un esfuerzo increíble conserva la serenidad y trata de consolar a su esposa prometiéndole que a la mañana siguiente volverá a visitarla antes de salir del Temple, aunque todos están convencidos de que el rey miente piadosamente para abreviar la terrible escena…
En el coche, camino de la muerte, lee oraciones. La multitud contempla el paso del carruaje en medio de un cerrado silencio.
A las 10 y 10 minutos, luis XVI sube despacio, por su propio pie, las gradas del cadalso. Hace un ademán de rebeldía cuando Sansón pretende atarle las manos a la espalda. Suenan insultos contra el sentenciado y gritos aislados de “VIVA LA REPUBLICA”, pero de pronto todo el mundo enmudece. Luis XVI avanza un par de paso y grita con todas sus fuerzas: ¡franceses! ¡Muero inocente de los crimines que se me imputen, pero perdono a mis asesinos y pido que mi sangre no recaiga sobre Francia!
Un golpe seco y sordo estremece a la multitud y la cabeza de luis XVI cae en el cesto de la guillotina, chorreando de sangre.

luis XVI